EL PREGÓN: ORGULLO DE MI TIERRA CAMPECHANA

“Este es Campeche señores, la tierra del pregonero, se levanta con el sol, y se oye con los luceros. Así al caer de la tarde, en la feria del color escuchan los Campechanos este regional pregón: "Brien, brien, pámpano fresco..." (Letra de la canción “El Pregonero” Zoila Quijano Mc.Gregor).

Paralos campechanos, Octubre es el mes de las fiesta tradicionales que le dan identidad, una identidad que baila al son de la charanga y al compas del “pichito amoroso”, es el mes para recordar el orgullo de quienes nacieron en estas tierras mayas, que viven la pasión de sus ancestros y la antigua fusión de dos culturas.

La campechanía es la esencia de ser campechano, parte de la identidad, el sentimiento de ser y creer en este pueblo; defender con orgullo los orígenes, valorar la sangre y la herencia de una raza, creer en la libertad, soberanía y democracia; exaltar los ideales de héroes y heroínas, preservar costumbres y tradiciones, conocer su historia de triunfos y derrotas en tiempos difíciles de la insurgencia de 1800 y los movimientos sociales de 1910; cuidar el patrimonio común, limpiar el lugar donde vives y enseñar a tus hijos a querer este Estado con la misma pasión de los abuelos (Durán, 2010:1).

El mes de la campechanía se celebra desde el 2001 cuando el gobernador del Estado José Antonio González Curi decretó que el mes de Octubre de cada año estaría dedicado a fortalecer la cultura, tradición y juegos campechanos. Hoy queremos resaltar esa tradición incluyente, la del panadero, carbonero, pescador y aguador.

¡Pan marchanta, pan caliente…!:Un pregón es un parlamento que se hace en voz alta en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan, es también un discurso elogioso en el que se anuncia al público la celebración de una festividad y se les incita a participar en ella. En este caso los pregoneros caminando por las empedradas calles de la ciudad, daban a conocer todo lo que vendían como por ejemplo el panadero. Hoy en día damos distinción a este antiguo trabajo haciendo alusión a la famosa panadería “La Huachita” ubicada en Pomuch: “Esta panadería inicia después de la guerra de castas porque aquí donde estamos era una tienda de raya. Cuando se subleva la gente en la guerra es asaltada la tienda y Don Gabriel Carrasco que era el dueño se va a vivir a Mérida. Al acabar el conflicto regresa y recupera sus tierras y abre de nuevo este lugar pero ahora como panadería. En 1889 inicia la tradición de la panadería de Pomuch. La Huachita es un nombre que se lo puso un teniente de apellido Covarrubias, él venía aquí a la panadería, con mi abuela doña Lilia Hortensia Pérez Carrasco y mi abuelo don Antonio Lizárraga Peña, a tomar diario su chocolate. Siempre le decía a mi abuelita: Lilia ponle nombre a la panadería y mi abuela le decía mejor ponle tú el nombre, a los pocos días regresó diciendo tener el nombre, se va a llamar “La Huachita”, ¿y por qué Huachita? le dijo mi abuela,  porque en mi tierra en Guerrero, en la costa de tierra caliente, Huachita le decimos a las niñas y tu Lilia eres mi niña, así que hoy se va a llamar la Huachita. Es así como nace el nombre de esta panadería”[1].

“La producción empieza a las tres de la mañana, y cuando son las nueve ya esta lista la venta al público hasta las ocho de la noche o hasta el momento que se gaste. Hacemos el pan normal, la camelia, el tutti, la pata, el mantequilla, el famoso pichón, la hojaldra de jamón y queso, los trenzados, las bolitas de queso Philadelphia, las empanadas y las huachirroscas, entre otras. Trabajamos 27 variedades de pan. Nuestro panadero estrella es don Antonio Mex con 15 años de antigüedad con nosotros, tenemos hornos de piedra de los antiguos, la leña que usamos es la llamada Tikinché. Contaba mi abuela que cuando pasaba el tren por aquí del pueblo la gente venía a comprar su pan con ella. En la época del gobernador Salomón había un señor que venía cada mes por su pan y viajaba a Texas, también he mandado pan hasta Nueva York, Villahermosa, México y Carmen. Somos una panadería con tradición y orgullo campechano. El ser panadero es una labor noble que dejaré como herencia a mis hijos”[2].

¡Carbón marchanta, carbón…!:“Desde los 10 años soy carbonero, mi abuelo don Isidro Caamal fue quien me enseñó esta labor de cómo estibar la leña, taparlo y sacarlo. Hoy en día les enseño a mis hijos, el trabajo es familiar. El solar donde están mis hornos es uso común del ejido, aquí no hay propiedad”[3].

“Para preparar la producción de carbón se corta primero la madera que puede ser chukún, jabín o cualquier otra, luego se estiba la madera en forma de pirámide, apiladas paradas, debajo le colocamos zacate para que prenda el fuego, lo cubrimos con más zacate y tierra para finalmente dejarle cuatro o cinco huecos para que salga el humo. El horno tarda seis o siete días encendido, todo depende del tamaño, si es chico tres o cuatro días. La lluvia no es peligro para el horno cuando esta encendido, no le pasa nada, solo hay que tener cuidado a la hora de sacar el carbón que no le caiga la lluvia”[4].

“Llegado el día de sacar el carbón lo hacemos con un rastrillo y empezamos a embolsarlo en costalillas donde colocamos las trozas y pedazos pequeños. Aquí trabajamos diez personas, entre mi esposa, mis hijos, mi hermano, sus hijos y mi primo. Venimos desde las 5 de la mañana y los niños vienen a trabajar con nosotros después que salen de la escuela, los más pequeños se encargan de recoger y embolsar el xix de carbón que queda del horno y de costurar los costales que se venderán. Nuestro producto lo vendemos en Dzitbalché, en Calkiní y en Becal, nuestros mayores clientes son las pollerías donde vendemos de a 20 y 30 costales a $50 pesos cada una”[5].

“Yo le digo a mis hijos que aprendan este trabajo pero que igual no dejen de estudiar, como me paso a mí, porque siempre hay que tener un poco de estudio. El trabajo de carbonero es bueno, cansado sí, pero cuando lo haces con gusto sale para comer todos los días y mantener a tu familia”[6].

¡Brien, brien, pámpano fresco…! ”Desde hace 60 años me dedico a la pesca, quien me enseño este trabajo fue mi papá don Candelario Balan a los 15 años de edad. La necesidad es la que nos obligó a trabajar en aquellos tiempos, además los trabajos eran muy escasos y como estábamos más abocados a la pesca nos tuvimos que dedicar a esto. El problema de los pescadores en aquel tiempo eran que no había comunicación, solo aquí en Campeche se vendía y se vendía muy barato, no había exportación y se pescaba mero, pargo, chachi,  y se iba a vender al mercado que se encontraba donde estaba Puga, en el mercado viejo junto a la muralla, ahí a un costado estaba los puestos de escamas, ahí se iba a vender, en ese tiempo mi papa iba a los aketones a pescar a buscar cazón ese grande y los vendía ahí.En ese tiempo un mero costaba $15 o $10 pesos. Se vendía cazón, chachi, pargo, mero, pámpano, sierra, en plural todos tenía su tiempo de la pesca, el pulpo igual se vendía poco, no había modo de exportar, era consumo local, se mandaba para Mérida, de 200 o 300 kg , dos o tres pescadores salían temprano, se asignaban 30 o 40 kg y a las 11 de la mañana tenían que estar listo para embarcarlo al tren que salía para Mérida, esa es la exportación que había, ya después en los años 30´s y 40´s  se empezó a exportar a México, entonces comenzó agarrar salida la pesca, se exportaba pulpo, sierra, toda clase de peces, pero según el sapo es la pedrada, cuanto más gana uno más fregada lleva uno”[7].

“La que iba  en casa en casa vendiendo en toda la colonia era mi santa mamacita doña Trinidad Dzib, porque mi papá asaba el cazón y salía a venderlo, ahí salía algo para comer.En ese tiempo salíamos de un día para otro, se desde las 6 o 7 de la mañana, íbamos  pescando, pero cuando eso no había motor, era a pura vela y había veces que veníamos recalando a las 2 o 3 de la mañana y al poco rato otra vez a salir, dormíamos un rato y salimos otra vez. Lo que más recuerdo y me da mucha risa es aquél que dijo que en el mar la vida es más bonita, no sé en qué mar andaba, aquí la mar es muy dócil, es buena, te ayuda, pero si no conoces o no te sabes los tiempos, ahí está el problema dijo Cantinflas”[8].

“En la pesca uno no tiene compromiso con nadie, se es libre, en un trabajo que si vas de empleado tienes que estar subyugado al jefe, eso es lo que a mí no me gustó. Yo fui carpintero de Rivera, pero lo dejé, porque querían ganar por mis esfuerzos y además dejaron de hacer barcos de madera y empezaron hacer barcos de fierro, por eso me metí a la mar, difícil labor pero me daba de comer y ganar dinero. Hoy en día doy gracias a Dios, porque me regaló este hogar, mi casita, porque no pude sacar más, yo nada más que con mis años ya troné en este trabajo de pescador, solo un hijo mío continua trabajando en ello, pero mis nietos ya no continuaran con lo que un día me enseño mi papá, ellos ya son profesionistas”[9].

¡Agua, agua marchante…!“Toda una vida vendiendo agua casi ya 40 años. Desde muy joven yo vivía en un ejido que se llama Postunich, ahí empezaron a crecer mis hijos y la escuela solo llegaba hasta cuarto año. Pensando que ellos que debían de estudiar,  y como aquí en Campeche vivían mis padres y hermanas, me vine para acá y el que no sabe nada  de estudios como yo, es difícil encontrar trabajo en la ciudad, hasta que un amigo me dijo, oye Cahuich hay un señor que está vendiendo un barril por si te interesa, el tiene problemas económicos y lo va a vender, lo fuimos a ver y si, se lo compré al señor; me dijo yo te vendo el  barril y todo donde ando trabajando, se llamaba don Carmen Pérez,  y te voy  a enseñar todos mis clientes, como una semana anduvo conmigo y luego salí a vender solo. En ese tiempo si se vendía agua,  ya que el agua potable no existía fue hasta la época del gobernador Ortiz Ávila quien metió el agua potable. Los aguadores vendíamos 3, 4 o hasta 5 barriles al día, cada barril 1200 litros de agua lluvia”[10].

“Antiguamente en la mayoría de las casonas que están en el centro de Campeche tenían su aljibe, ahí comprábamos el agua, en Santa Ana existía un aljibe que llevaba 1200 barriles para carreta, el que nos vendía el agua era Don Rosendo Sánchez, allá en el mero parque estaban los Aragón que tenían un aljibe, del otro lado del parque estaba el de los Ortega; también comprábamos agua para vender en la vieja cárcel sobre la calle 63, su aljibe era grandísimo y daba para llenar unos 700 barriles y en la galletera Richaud, existía un aljibe que llenaba 400 barriles de estos. El agua me la compraban la gente que no consumía agua de pozo, pura agua de lluvia, así como está el barril sacaba mi medida de agua y despachaba.  Muchos de mis clientes utilizaban el agua para su comida, café, hielo, y otras lo utilizaban para tomar. Hoy en día tengo 20 personas que me compra para su servicio diario”[11]

“Esta agua de lluvia se recolecta en los aljibes, y hay que darle reposo cuando menos dos meses para que se asiente bien el agua, ya después se quitan los caños para que otra lluvia no les caiga, salubridad las clora, pero no con cualquier cloro, ese cloro viene en liquido y dependiendo de la cantidad que tenga el aljibe es la cantidad de cloro al agua. Una medida tiene 10 litros y vale 5 pesos, el botellón de 20 litros vale 10 pesos, cuando yo empecé la medida de 5 litros valía 5 centavos, y para llenar el barril costaba $2.50 pesos”[12].

“Mi ruta desde que comencé era San Martin sobre la calle 45 hacia el barrio de  Guadalupe y agarraba la parte sobre la calle 14 y 16  y como se vendía no tenia que recorrer bastante, entonces cuando empezaron hacer los INFONAVIT, me dice un muchacho oye Cahuich vamos a ver qué tal nos sale, yo entro a Justo Sierra y tú a Santa Barbará, y ahí como pan caliente se vendía el agua. Esto fue en 1977 y desde ese tiempo para acá ahí tengo mis clientes, no me voy por otros lados porque ya estoy viejo y cansado para andar, ya que hace 8 años me pegó una trombosis cerebral y ya se me dificulta caminar, mis hijos me dicen que deje ya de vender agua y ahí vemos como le hacemos para la comida, pero yo soy un hombre que quiere seguir trabajando y vendiendo agua hasta el final de sus días. Yo salgo los martes, jueves y sábados a vender, tres veces a la semana desde las 6 de la mañana y cuando dice las  diez y media u once ya estoy entrando a mi casa, porque no debo asolearme mucho por recomendación del doctor. Hay días que vendo regular y otros que casi no vendo, pero de todas maneras salgo, es ya la costumbre. El trabajo de aguador es muy bonito en los buenos tiempos, en aquellos en que ser aguador tenía un auge tremendo, pero ahorita está para llorar, hasta para mantener un animal; cuando vendía cuatro o cinco barriles tenía tres animales, porque salía con uno y al regresar lo dejaba descansar y agarraba otro, porque hasta ellos se cansan, ahora tengo que ir a buscar hierva para que coma, porque esta mulita que cargo le doy su comida completa que son 6 kg de maíz diario, son a la semana 36 kg a $6.00 pesos y si se compra el zacate o el ramón, todo cuesta”[13].

“Soy el último de los aguadores que queda en Campeche. Hace tres años cuando estaba el Presidente Ruelas, mando hacer una escultura y mi carreta y mi mula sirvieron de modelo, el escultor fue un poblano y cuando develaron esa escultura me invitó el Presidente Municipal,  ya que mi persona ahí está plasmada solo que con ropa de los aguadores antiguos. El día que yo muera, mi mula y mi carreta quien sabe que destino tendrán, muchos han venido a comprármelos, pero no los vendo porque es la herramienta con la que busco mi comida”[14]

“Esta tradición de aguador desaparecerá en mi familia cuando Dios me mande a buscar, mis hijos ya no lo trabajan, pero mientras tenga fuerzas seguiré en ello jalando mi carreta con mi mula porque me siento orgulloso de lo que hago y lo hago con amor. Cuando empujo mi carreta me siento útil, me siento con vida, me siento feliz y libre”[15]

Fuentes consultadas
Mario Manuel Lizárraga Pérez. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014. Pomuch, Campeche.
José Bernardino Caamal Chablé. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014. Chunhuas, Calkiní, Campeche.
Don Rafael Balam “Don Mech”. Entrevista personal, 18 de septiembre de 2014. Barrio 7 de Agosto, Campeche.
Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014. Barrio de Santa Lucia, Campeche.
Durán Vela, Teresita (2010) Orgullosamente Campechanos. Noticias de Calkiní. Consultado el día 25 de septiembre de 2014. Recuperado de http://www.calkini.net/notas/octubre2010/orgullosamentecampechanos-teresita.htm
[1]Don Mario Manuel Lizárraga Pérez. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014.
[2]Don Mario Manuel Lizárraga Pérez. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014.
[3]Don José Bernardino Caamal Chablé. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014.
[4]Don José Bernardino Caamal Chablé. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014.
[5]Don José Bernardino Caamal Chablé. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014.
[6]Don José Bernardino Caamal Chablé. Entrevista personal, 10 de Septiembre de 2014.
[7]Don Rafael Balam “Don Mech”. Entrevista personal, 18 de septiembre de 2014.
[8]Don Rafael Balam “Don Mech”. Entrevista personal, 18 de septiembre de 2014.
[9]Don Rafael Balam “Don Mech”. Entrevista personal, 18 de septiembre de 2014.
[10]Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014.
[11]Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014.
[12]Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014.
[13]Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014.
[14]Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014.
[15]Don José Diego Cahuich Cahuich. Entrevista personal, 21 de septiembre de 2014.